miércoles, 8 de abril de 2009

Conalcam y COB citados de emergencia en Palacio, mientras Congreso discute nueva ley electoral

Fidel Surco (ABI) La Paz, 8 abr (ABI) – Fidel Surco, líder de la activista Coordinadora Nacional por el Cambio (Conalcam), que aglomera a movimientos sociales, llamó el miércoles por la tarde a “una reunión de emergencia” en el Palacio Quemado de La Paz a los sindicatos y mandos altos de la organización afín al gobierno del presidente Evo Morales, mientras el Congreso de Bolivia debatía en medio de tensión la polémica ley para canalizar las elecciones de diciembre próximo. A solicitud de nuestro hermano Presidente de la República estamos convocando a una reunión de emergencia a todas las organizaciones sociales y dirigentes que conforman la Conalcam”, declaró Surco a los periodistas en la sala de prensa de la casona de gobierno, en la Plaza de Armas de La Paz. El líder de la Conalcam, que la semana pasada amenazó con plantear un cerco al Congreso para apurar la ley del nuevo régimen electoral, convocó también al líder de la matriz unitaria Central Obrera Boliviana (COB), Pedro Montes, a la reunión en el Palacio. “Invitamos cordialmente a Pedro Montes, ejecutivo de la COB, a sentarnos de manera conjunta, a llevar (adelante) esta reunión para ver estos temas, profundamente preocupantes en el tema de lo que es la ley electoral”, afirmó. El bicameral Congreso boliviano, de 157 miembros, se había instalado a media tarde después que una mesa de concertación, en cabeza del vicepresidente y titular nato de la alta instancia legislativa, Alvaro García Linera y los presidentes de Senadores y Diputados, Oscar Ortiz y Edmundo Novillo respectivamente, tentara un acuerdo que conjugue los requerimientos de oficialismo y oposición, para aprobar la nueva ley electoral. Oficialismo y oposición no habían conseguido cerrar un acuerdo pleno sobre el padrón electoral, defendido por el primero y desdeñado por la segunda y punto central de desencuentro entre ambas partes. Tres horas y media después de instalado, el Congreso discutía la polémica ley, mientras se escuchaban amenazas en los corrillos de parte de los legisladores oficialistas de colapsar el Legislativo boliviano con una renuncia masiva de más del 50% de sus miembros.