jueves, 26 de enero de 2012

El retorno de Quintana al gabinete ministerial


La oposición se ha rasgado las vestiduras al conocer el retorno de Juan Ramón Quintana al Gabinete porque saben que es un patriota.

Por Rolando Prudencio Briancon 


Más de uno se ha puesto quisquilloso al ver el retorno de Juan Ramón Quintana al gabinete ministerial después de haber estado alejado, si bien no del Gobierno, pues estuvo como director de la Agencia para el Desarrollo de las Macrorregiones y Zonas Fronterizas (Ademaf), pero sí del equipo de ministros, que es el que toma las decisiones más trascendentales.


No en vano es que la oposición ha objetado el nombramiento, indicando que “vuelve el Ministro de la confrontación. Se impone la línea dura en el MAS. Tendremos que andar, ya no sólo con el testamento bajo el brazo, sino con el certificado de defunción, etc.”. Así lo manifestaron Samuel Doria Medina, Juan del Granado, Bernard Gutiérrez y otros, al igual que ex militantes del MAS, como es el caso de Alejandro Almaraz, quien no decía nada cuando era compañero de trabajo de Quintana, en el cargo de Viceministro.

Más de uno se ha puesto quisquilloso viendo a Quintana jurando como ministro de la Presidencia, una Cartera que la conoce por cuanto estuvo durante la primera gestión de Gobierno del presidente Evo Morales, caracterizado por acciones de violencia propulsadas por la oposición a través de algunos prefectos, comités cívicos y sus grupos de choque como los unionistas y hasta los mismos terroristas que en la Media Luna estuvieron a punto de llevar a una guerra civil al país.

En esa coyuntura de conflictividad extrema y explosiva, emergió la figura de Juan Ramón Quintana como el estratega de la contención de la conspiración en la Media Luna, como fue el golpe cívico prefectural, que no prosperó.

Quintana desarticuló las acciones de desestabilización de la derecha. Prueba de ello fue la detención y encarcelamiento de Leopoldo Fernández por la masacre de El Porvenir. No en vano es que se la tiene jurada —por boca del propio Leopoldo— de algún día “cobrarle la factura”.

Pero no es que Quintana quiera cuidarse las espaldas, y que por ello haya retornado al gabinete, sino que hay una otra razón de peso que todo ese antojadizo ataque que la derecha ha desatado. Y es que la razón del regreso de Quintana es el casi restablecimiento de las relaciones con los EEUU por lo que Quintana ha vuelto como ministro de la Presidencia.

O sea, será una especie de consejero de confianza del Presidente para desarticular la desestabilización del Gobierno norteamericano. Quintana ha realizado un trabajo de inteligencia y de seguimiento a todas las agencias de “cooperación” dependientes de la Embajada estadounidense como Usaid, NED, o al propio ex embajador estadounidense Mr. GOLPErg, cuando comenzó la conspiración en 2008. Recientemente, ha revelado el caso del dinero que reciben periodistas de la Asociación Nacional de la Prensa. O las denuncias que han demostrado que la Embajada estadounidense ha mantenido conspirativos contactos con dirigentes  los marchistas del Tipnis, como Rafael Quispe, Pedro Nuni, Adolfo Chávez y otros.

Vale decir que podrá el Gobierno boliviano haber firmado el acuerdo tripartito entre Brasil y EEUU para la lucha contra el narcotráfico, como estar también a punto de firmar el nuevo acuerdo marco para la normalización de las relaciones con EEUU, pero no por ello los norteamericanos dejarán de conspirar.

Por ello es que los estadounidenses, por más que se comprometan a no conspirar, sabemos que no será así. Pero si es hasta sintomáticamente significativo que ese acuerdo marco tenga un acápite abstracto cuyo alcance esté referido al “diálogo político”, para que ése sea el resquicio por el que la Casa Blanca se entrometa en la política interna del país, como siempre en nombre de la defensa de la democracia. O sea que, si bajas la guardia,  te vendrá encima el ‘big stick’ o el ‘gran garrote’ para derrocarte.

Así que esa más allá de los atormentados y atemorizados argumentos de la oposición, el quid de que Quintana haya retornado es para revisar el restablecimiento de las relaciones con los EEUU. Enhorabuena pues conoce ese trabajo y ha demostrado lealtad con el proceso y el Presidente.